jueves, 6 de noviembre de 2025

PLAÑIDERAS

El abogado daba lectura al testamento, lo hacía de forma sentenciante y hasta agresiva para que los descendientes cumplieran el último deseo de su moribundo padre. El documento redactaba que las casas, lotes, camiones y otros bienes serían donados, de forma inmediata e irrevocable, a cualquier pariente que realice un funeral memorable al deceso del patriarca.

Pasaron unos días y llegó la hora inevitable. El anciano fue visitado por la parca. Los hijos hicieron los rituales que competen a un duelo digno de dicho personaje. Pero quien se llevó toda la herencia fue un sobrino de quien poco se conocía. Este había contratado a doscientas plañideras que derramaron todas sus lágrimas por el difunto durante nueve días. 


  

ALFARERO DEL DESTINO

El barro puro que abraza nuestra historia,

es el custodio de la evolución humana.

Fueron el fuego ardiente y témpanos glaciales

junto a las cenizas, que dieron origen a la tierra madre.

 

El día que nuestro mundo quiso hablar,

lo hizo a través del légamo rojizo.

Uniendo su extensa sabiduría con el hombre,

para moldearse junto a su cotidiano vivir.

 

Aquel arte revive en las tradiciones

que dejan las huellas el noble alfarero.

En cada pieza forjada de latente esfuerzo

y sus formas que danzan con cantos eternos.

 

Colores y texturas son el constante encanto

moldeados con anhelo a quimeras hermosuras,

creados en un ritmo constante en pulsos del alma,

dando forma el ceramista la ilusión del destino.

 

Reyes y plebeyos bebieron de las manos

del hábil artesano que moldeó la arcilla.  

Incluso los mismos dioses con voluntad divina

fueron alimentados en cuencos de barro.

 

Hoy busca dejar huellas como el ceño eterno.

Una historia que en sus manos ha de brillar

y como un pequeño legado al destino

el alfarero del destino su marca dejará.

 

"OLLA DE PLAGAS" de Mayra Poma 

miércoles, 29 de octubre de 2025

UN DÍA DE TODO SANTOS

Bajó del camión y cargó en su espalda el saquillo donde llevaba sus alimentos para todo un mes. Le acompañaba su joven esposa, que amamantaba una wawita de pocos meses.

El ambarino y diminuto pueblo alojaba soledad y dejadez. Él, como sereno de la repetidora de telecomunicaciones, ya se había acostumbrado a aquel pacífico silencio.

Entró a su casa, que no era más que un cuarto, parte de una hilera de viviendas diminutas, hechas de adobe que, apoyadas a un rocoso y empinado alcor, perdían la luz solar mucho antes del ocaso. Le comentó a su mujer que en la casa contigua vivió una familia hasta hace unos meses, aglutinados todos en aquel pequeño espacio, pero a la muerte de don Julián, esposo y padre abnegado, se marcharon de aquel lugar.  

Acomodados para permanecer en la casa del sereno todo un mes, llegó la noche y con el cansancio del viaje apagaron la luz del único foco que colgaba de la viga principal, sin decir nada se quedaron dormidos.

Fue a la medianoche cuando la pareja despertó al escuchar un fuerte barullo que llegaba de afuera. El hombre asustado se paró tras la puerta, apoyando el oído a la misma. Las voces se acercaban entre risas y jolgorio. La mujer se paró al lado de su esposo queriendo prender la luz; este le pidió en susurros que no lo hiciera. Aquella voz que sobresalía a las otras era la de su vecino, el finado.

El alma de don Julián traía a sus amigos, les decía que en su casa les esperaba un gran banquete y que todos estaban invitados. Cuando llegaron a su casa y el difunto observó que su puerta estaba cerrada con un gran candado, empezó a llorar lastimero. Se preguntaba por qué su familia no le había armado un altar de Todo Santos, como él mismo les había enseñado cuando estaba vivo. Todo esto lo escuchaba la pareja en su casa mientras temblaban de miedo sujetados sus manos.

Después de escuchar los lamentos de aquel afligido espíritu, el sereno no aguantó más; prendió la luz del cuarto, hurgó entre las cosas que había traído de la ciudad, sacó una bolsa de panes, urpus, t’antawawas, bizcochuelos y maicillos que había comprado por goloso, los acomodó en los dos únicos platos que tenían. En el par de jarros que estaban volteados en la alacena, vertió agua y gaseosa que sobró del viaje. Abrió la puerta y al vacío dijo en vos fuerte, "don Julián, estás bienvenido a comer estas ofrendas de Todo Santos a mi casa". Cerró la puerta, apagó la luz y se metió en la cama con su mujer quien rezaba a media voz un padrenuestro, se taparon hasta la cabeza con los phullus con temor extremo.

La pareja no pudo dormir el resto de la noche hasta que salió el sol. Se levantaron temerosos y observaron que el agua y la gaseosa de los vasos acomodados en el altar improvisado de Todo Santos mermaron más de la mitad.



jueves, 23 de octubre de 2025

TRADICIÓN Y TESIS

Llegó el día de la defensa de tesis. La muchacha afligida caminaba de un lado a otro por los pasillos de la universidad, trataba de memorizar algunos datos transcritos en unos papelitos dobleteados por el nerviosismo.  En unos minutos debía empezar con su defensa.

La muchacha era la mejor alumna de su generación. Realizó un excelente trabajo de investigación en la comunidad de su origen parental, un bastión del antiguo señorío aimara rico en tradiciones y costumbres. Los tribunales conocían a detalle el arduo trabajo y empeño que la tesista ocupó por más de un año en su investigación, por lo que la defensa era una formalidad académica, ella ya estaba aprobada, aunque no lo sabía.  

Se invitó a las personas guardar silencio en el auditorio para dar inicio a la defensa. Se hizo las presentaciones formales, se leyó el acta de apertura y antes de que empezara a exponer el tema, interrumpieron en la sala dos señoras de muy avanzada edad, ambas de polleras relucientes, mantillas de vicuña y joyería de calidad, estaban ataviadas como en un día de fiesta patronal. Llevaban en manos exquisitos platos de comida bien servidos con humeantes trozos de cordero al horno, papas, ocas, camotes y una bienoliente ensalada de lechugas con cebollas y tomates.  Se acercaron a la mesa de los tribunales sin hacer caso de las negativas de la tesista, ni de los concurrentes. Invitaron a los tres tribunales un plato de comida como se hace a las autoridades que visitan su pueblo.  Los tribunales impresionados por el desenvolvimiento de las ancianitas, retiraron automáticamente de la mesa los folios y los empastados, dando lugar al suculento manjar que ya había impregnado con su aroma el salón. Agradecieron incrédulos a las diminutas ancianas y de tanto en tanto observaban con ojos confusos a la tesista que se cubría el rostro colorado de vergüenza.

Salieron del salón las ancianas, altivas y orgullosas de apoyar a su nieta, y con una sonrisa en la cara le hicieron una venia augurando parabienes, mientras ella inmóvil acongojada rayaba en el llanto y la frustración. Uno de los tribunales, callando el cuchicheo de los espectadores que concurrían al salón de la universidad, pidió a la muchacha que diera inicio con su exposición mientras llevaba a su boca un trozo de carne. 




miércoles, 27 de agosto de 2025

BAILANDO PHUJLLAY

Arcoíris que germina de la tierra,

bendice con sus nobles colores 

la radiante vestimenta ritual

con la que danzaré para la santa.   


Ecos heredados en las pisadas 

como un latido de rebelión 

resuenan en las espuelas de 

ojotas curtidas del áspero furor.  


Envuelto en el misticismo carnavalero

bailo con el fuego de la renovación 

a través del espejo de la existencia,

hasta caer de rodillas en el altar. 


El ciclo se cierra en la armonía 

de una wajra que tañe su último aliento.

Mi alma reposa en los pliegues

de mi vestimenta, la danza a terminado. 




viernes, 22 de agosto de 2025

OPACO SOL DE INVIERNO

 Una jadeante luz cuelga del firmamento.

El suspiro de un desconsolado día

susurra algún profundo pesar

y tiñe con un halo gris las nubes.

 

Las hojas se estremecen frágiles

al ritmo de una sinfonía oscura.

Se balancean furtivas entre sí

en busca de un hálito de luz astral.

 

Mi rostro plateado se alza al sol,

los ojos pardos no se cierran,

mi piel bruñida conoce lo profundo;

sabe de la inminencia de una tempestad.

 

Las aves no cantaron el día de hoy

y el silencio opaca mi espíritu.

La tierra respira sacudiendo polvo.

Sagrado sol de mi esperanza ¡no te rindas!

martes, 5 de agosto de 2025

JOCOSAS ANÉCDOTAS DE LO COTIDIANO

     


Autor: Marco Antonio Arancibia Lara

Titulo de libro: Jocosas anécdotas de lo cotidiano

blico:  12 años adelante

Genero:  Cuentos de humor

Costo: 20 bs.

Contacto: +591 67255574

E-mail: arancibialara01@gmail.com

Sinopsis:

En los siguientes cuentos, como su nombre indica, predomina lo jocoso, lo humorístico y lo anecdótico del cotidiano vivir de las personas, ya sea en un contexto familiar o en una reunión de amigos siempre salen a flote historias cargadas de humor, en muchos casos hasta vergonzosos.

PLAÑIDERAS

El abogado daba lectura al testamento, lo hacía de forma sentenciante y hasta agresiva para que los descendientes cumplieran el último deseo...