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CHARLATÁN

Antes que dijera alguna palabra, el chamán le cortó con un gesto de mano para demostrarle  que no era un charlatán. Asombrada dividió la baraja mientras él con los ojos cerrados repetía oraciones inteligibles. Acomodó carta tras carta sobre la mesa frente a la silenciosa mujer: –Perdió un ser querido– dijo, mientras ella se acomodaba el velo negro de su cabeza, continuó ceremonioso –pero en las cartas sale que hay un hombre que está detrás de usted–. Mi vecino, sonrió la señora avergonzada. El augur prosiguió; –veo que hay una mujer que le tiene mucha envidia–. Seguro mi hermana pensó ella furiosa. –Acá veo que va montar un gran negocio– dijo el hombre y así prosiguió adivinando futuros y pasados, ante la mujer que lo observaba embelesada por su certeza. Salió del cuartucho satisfecha porque recibiría una rebaja de la costosa limpia espiritual, pese a que ella fue a consultar un adivino para indagar quien había robado sus joyas.

LA BELLEZA DE LAS DEMANDAS

Llegó al hospital después de ir al salón de belleza para realizarse una pequeña intervención quirúrgica. Le pidieron que se quitara el maquillaje y se despintara las uñas para que no exista riesgo de infección, pero ella se negó amenazando con demandar al hospital si es que arruinaban su apariencia, como le había instruido su abogado. El medico anestesiólogo que llegó atrasado al quirófano la hizo dormir sin percatarse que solo era anestesia local. Las enfermeras aprovecharon de quitar el maquillaje y el esmalte de uñas, con tiempo suficiente para embellecerla antes que despertara. Cuando la señora despertó el médico le dijo que todo había sido un éxito y que estaba de alta. Buscó un espejo y estaba tal como había ingresado, con una pequeña alteración; el color de sus uñas era distinto, pero ella no tenía pruebas para demostrar lo contrario.   Se fue sin decir nada bajo las miradas susceptibles de las enfermeras.  

EN EL AMOR Y LA GUERRA…

Pasó un año de mi matrimonio cuando mis dos mejores amigos y testigos me buscaron a la salida del trabajo.  Me preguntaron por qué mi esposa había accedido a casarse conmigo, si fue uno de ellos quien la pretendió aquella noche en el parque de diversiones. Tuve que confesarles que mientras fueron a comprar los tickets para uno de los juegos, le dije a la muchacha que ellos eran pareja y además eran muy reservados con su noviazgo. Recordaron que en la boda ni las solteronas querían bailar con ellos. Ahora debo convencer a todas las invitadas de aquella noche que no son novios,  antes que revelen mis secretos. 

DIA DE LA MADRE

Los niños entraron a la casa con regalos que habían adquirido en complicidad con su padre. El menor a quien le gustaba la crema batida le regaló a su mamá un bol para que le hiciera el rico manjar.   El del medio le obsequió una base de cristal para que le preparara pizza. El mayor una docena de tazas para que sean llenadas con el exquisito arroz con leche insuperable que ella hacía. El papá orgulloso, le regaló las últimas ollas antiadherentes. La madre sin reclamos y alegre por tenerlos a todos juntos, espero hasta el día del niño y del padre; donde obsequió a cada uno detergente para vajilla, esponjas y unos guantes de látex para que lavaran los regalos del día de la madre.  

ESCRITOR POSMODERNO

Después de varios años de trabajo sesudo, el aclamado escritor concluyó su libro sobre la posmodernidad en la literatura. El lanzamiento se retrasó unas semanas, pero los expectantes comentaban que aquella sería una obra maestra de los últimos tiempos. Como nunca lo había hecho, el escritor leyó su propio libro unos días antes de la presentación, horrorizado encontró un sinfín de fallas ortográficas y estructurales. La imprenta culpó a terceros, pero ya nada se podía hacer; los textos estaban impresos. Llegada la fecha esperada el autor llevó a toda la concurrencia a la calle, ahí se encontraban todos los libros apilados, dio un discurso memorable y prendió fuego a los textos, todos quedaron boquiabiertos observando el ardiente espectáculo, por último  concluyó antes de marchar: “Quienes quieran saber sobre este libro, escríbanme “In Box”.  

NO TRABAJAMOS

Fue por tercera vez en la semana a recoger los documentos que legitiman su vivienda. Como es común en las instituciones públicas la ventanilla estaba cerrada, mientras los funcionarios en alguna actividad extracurricular se recrean ahí dentro. El hombre decidió esperar hasta el mediodía para interceptar al encargado. Cuando este salió, a modo de broma le preguntó si en la tarde tampoco trabajaban. El funcionario le contestó irónico que en la tarde no habían horarios laborales, y que es en la mañana cuando no trabajan.

DERRUMBE

Dos días habían pasado desde que la maquinaria empezó a levantar escombros. El derrumbe de la montaña había inhabilitado el paso, y la extensa fila de motorizados varados evitaban el retorno de la pareja vacacionista. El hombre que era muy espiritual disfrutaba al máximo aquella situación; caminó por el bosque, se bañó en el río, comió fruta fresca que vendían niños del lugar. La mujer la pasaba muy mal; mosquitos, calor sofocante, cefaleas, y recriminaba con severidad a su esposo a quien culpaba del desastre natural; “¡Todo es tu culpa!” le gritaba; “Tu siempre estas con eso de que la fe mueve montañas, pues ahí está, la puta montaña se movió, y ahora estamos en este horrible lugar”.