jueves, 23 de octubre de 2025

TRADICIÓN Y TESIS

Llegó el día de la defensa de tesis. La muchacha afligida caminaba de un lado a otro por los pasillos de la universidad, trataba de memorizar algunos datos transcritos en unos papelitos dobleteados por el nerviosismo.  En unos minutos debía empezar con su defensa.

La muchacha era la mejor alumna de su generación. Realizó un excelente trabajo de investigación en la comunidad de su origen parental, un bastión del antiguo señorío aimara rico en tradiciones y costumbres. Los tribunales conocían a detalle el arduo trabajo y empeño que la tesista ocupó por más de un año en su investigación, por lo que la defensa era una formalidad académica, ella ya estaba aprobada, aunque no lo sabía.  

Se invitó a las personas guardar silencio en el auditorio para dar inicio a la defensa. Se hizo las presentaciones formales, se leyó el acta de apertura y antes de que empezara a exponer el tema, interrumpieron en la sala dos señoras de muy avanzada edad, ambas de polleras relucientes, mantillas de vicuña y joyería de calidad, estaban ataviadas como en un día de fiesta patronal. Llevaban en manos exquisitos platos de comida bien servidos con humeantes trozos de cordero al horno, papas, ocas, camotes y una bienoliente ensalada de lechugas con cebollas y tomates.  Se acercaron a la mesa de los tribunales sin hacer caso de las negativas de la tesista, ni de los concurrentes. Invitaron a los tres tribunales un plato de comida como se hace a las autoridades que visitan su pueblo.  Los tribunales impresionados por el desenvolvimiento de las ancianitas, retiraron automáticamente de la mesa los folios y los empastados, dando lugar al suculento manjar que ya había impregnado con su aroma el salón. Agradecieron incrédulos a las diminutas ancianas y de tanto en tanto observaban con ojos confusos a la tesista que se cubría el rostro colorado de vergüenza.

Salieron del salón las ancianas, altivas y orgullosas de apoyar a su nieta, y con una sonrisa en la cara le hicieron una venia augurando parabienes, mientras ella inmóvil acongojada rayaba en el llanto y la frustración. Uno de los tribunales, callando el cuchicheo de los espectadores que concurrían al salón de la universidad, pidió a la muchacha que diera inicio con su exposición mientras llevaba a su boca un trozo de carne. 




10 comentarios:

  1. Interesante y anécdotico 😃

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  2. Traducciones que no podemos dejar de LADO.. éxitos primo de mi corazón ❤️❤️❤️

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  3. Una realidad que pasa, el amor y la tradicion que sobrepasa las formalidades. Me encantó

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  4. debería dar gracias de que su familia (abuelitas) la apoyan

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  5. El amor de nuestras abuelas es inalcanzable. La ternura con la que nos miran es la misma que lo hacían con nuestros padres. ¡Grande genio!. Abrazo.

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  6. Inocentes las abuelitas, todo en apoyo de su nietita 🤗

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  7. Luis Campuzano Paredes24 de octubre de 2025 a las 7:33

    Hermosa historia, me recuerda a los ancestros de mi familia

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  8. Bella redacción, nos permite e poder sentir y vivir la anécdota transportándonos a nuestras raíces.

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  9. Bella anécdota que resalta el amor de nuestros abuelitos y abuelitas...

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