Cuando mi sobrino cumplió cinco años, hicimos una fiesta de disfraces familiar. Toda la tarde la pasamos gozando entre golosinas y juegos infantiles. Esa misma noche tenía un examen en la universidad, por lo que me cambié el disfraz y me fui corriendo. Llegué retrasado. Toqué la puerta con temor, porque el docente era conocido por su mal carácter y su intolerancia a la impuntualidad. Abrí la puerta y metiendo la cabeza pregunté si podía pasar. El catedrático me observó con el ceño fruncido y me preguntó si su examen me parecía un chiste. Le contesté que no era así con mucha seriedad, yo estaba consiente que solo me había retrasado un par de minutos. Me envalentoné y dije con voz clara y segura que jamás me burlaría de un docente tan bueno como lo era él. Mis compañeros soltaros algunas sonrisas tapándose la boca y tratando de no ser notados. El docente que no había cambiado de gesto, elevando su tono de voz me dijo; ¡Deje de hacerse el gracioso y tome asiento!. Mucho después me di cuenta que no me había quitado el maquillaje de payaso de la cara.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PLAÑIDERAS
El abogado daba lectura al testamento, lo hacía de forma sentenciante y hasta agresiva para que los descendientes cumplieran el último deseo...
-
Bajó del camión y cargó en su espalda el saquillo donde llevaba sus alimentos para todo un mes. Le acompañaba su joven esposa, que amamantab...
-
Llegó el día de la defensa de tesis. La muchacha afligida caminaba de un lado a otro por los pasillos de la universidad, trataba de memoriza...
-
Mujer sencilla, luchando a escondidas, sonriendo ante las adversidades. Algún momento te echaste el mundo a la espalda, pero aun así sigues ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario